Las inmortales estrellas
La cámara mortuoria de Keops estaba muy metida dentro de la Gran Pirámide. Había dos huecos o galerías estrechas dirigidas hacia el exterior de la cámara. Durante muchos años, los estudiosos pensaron que eran galerías de ventilación. Pero en los años sesenta, los astrónomos descubrieron que tenían una función astronómica.
En la época en que se construyó la pirámide, una de las galerías apuntaba hacia la estrella que estaba entonces más cerca del polo norte celeste. La otra apuntaba al cinturón de Orión, una de las constelaciones más brillantes y más espectaculares.
El polo norte celeste es el "centro" del cielo del norte. Todas las estrellas parecen girar alrededor de este centro.
Hoy la estrella Polar marca el polo norte. Pero la Tierra se bambolea en su eje. Tarda unos 26,000 años en completar un bamboleo y, durante ese tiempo, el polo norte apunta a diferentes estrellas. Cuando se construyeron las pirámides, la estrella que estaba más cercana al polo era Tubán, en Draco, el dragón.
Las estrellas próximas al polo norte nunca descienden. Los egipcios decían que estas estrellas eran "imperecederas" o "inmortales." Keops esperaba que, a su muerte, se reuniría no sólo con el Sol, sino también con Tubán - manteniendo el orden en el ámbito celeste al igual que lo había hecho en la Tierra.
El faraón también esperaba reunirse con Osiris, el dios de los muertos, que estaba representado por las estrellas que hoy conocemos como Orión.
Un asunto de familia »
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