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Horizontes antiguos
Antes de los faraones y sus pirámides... antes de los regalos del Nilo... antes incluso del propio tiempo, sólo había agua, un océano eterno e interminable, y el todopoderoso dios Amón. Llegó un momento en el que Amón decidió crear el mundo. Primero creó a un dios menor, para que actuara en su nombre. Este dios menor formó el mundo en su mente, luego expresó esos pensamientos con su voz y el mundo nació.
Primero surgió un vacío en el océano cósmico: un espacio para Egipto y sus habitantes. El Nilo y el aire llenaron el vacío y entonces apareció la tierra -un montón de tierra emergiendo de las oscuridades del Nilo. Por último, salió el Sol, y el mundo quedó formado.
Esta antigua historia egipcia de la creación era un intento de explicar el orden del universo: los ciclos de la vida y la muerte ... la inundación anual del Nilo ... la sucesión de los reyes divinos ... y la marcha de las estrellas por el cielo nocturno. El orden era tan importante que tenía su propia diosa. Cada amanecer era un momento de creación exactamente igual que el primero -un signo de que el orden seguía vigente y las fuerzas del universo estaban en armonía.
Esta búsqueda de orden cósmico quizás fuera el factor principal que movía a los egipcios a observar el cielo y a adorar a sus habitantes.
Y regulaban su vida diaria por el orden natural del cielo. Siguiendo los ritmos del cielo, los egipcios rendían tributo a los dioses y aseguraban la continuidad de los ciclos vitales.
UNIVERSO - Horizontes Antiguos, fue producido por el Observatorio McDonald de la Universidad de Texas y el Museo de Virginia, con fondos aportados por Virginia Power.
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